En ésta casa somos testigos de Rakim, by Sazu

Eran cerca de las 4 de la tarde. Llegué a mi casa cansado dela escuela, comí algo y como casi cada viernes, a falta de actividades para realizar en la tarde, me entretuve probando drums, líneas de bajo y cosas así en el DAW. De un momento a otro escuché que tocaron mi ventana. Por lo regular los únicos que tocan la ventana de mi cuarto son mis amigos, y más cuando estoy haciendo cosas porque saben que nunca escucho si tocan la puerta.
¡Total! Medio escuché eso; paré la práctica, abrí la ventana y, ¡zaz! Una testigo de Jehova como de cuarenta años estaba parada justo afuera de mi ventana con una sonrisota en la cara, un paraguas enooorme en una mano y en la otra tenía un sobre blanco, y bueno, por lo regular siempre les pongo pretexto o no les abro (la veldá), pero cuando vi su cara de felicidad por alguna razón decidí escucharla:

TDJ: -“¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Puedo platicar contigo un momento? No te voy a quitar más que dos minutitos, hijo”, me dijo.

SZU: -“Hmmm, ¡sí, claro! Dígame, ¿en qué le puedo ayudar?”, le contesté.

TDJ: -“Pues fíjate que ya van varias veces que pasamos y escuchamos que haces de ese tipo de música medio pesada, como rapera o jipjopera o yo qué sé, el chiste es que te hemos tocado la puerta, pero nunca nos abres, no sé si es que no nos escuchas o no quieres abrirnos o yo qué sé, y no me importa pero te quería dejar ésto…”.

Me estiró la mano y me entregó el sobre blanco, que en realidad era una carta, y se fue. La carta en sí es un mapa de pasajes sobre la biblia y diferentes cosas de ese tipo, además, contiene una especie de croquis sobre su lugar de reunión, la firma “A.R.T.” (no me miren feo, no sé qué es eso) y una serie de fechas en las que no les he abierto, que son 6 veces para ser exactos… Y yo no sé, pero después de todo esto no les vuelvo a abrir;  planeo pegar en mi ventana un sticker con la leyenda: “En esta casa somos testigos de Rakim”.